martes, 10 de noviembre de 2009

EL ITINERARIO FORMATIVO DE LA IGLESIA EN CAMINO AL DIÁLOGO INTERCULTURAL

Presentado por P. Esteban Judd Zanon, M.M.


RECUPERANDO EL APORTE DE LAS IGLESIAS PARA EL ENCUENTRO INTERCULTURAL
Desde que surgió la cuestión de la interculturalidad como paradigma de nuevas maneras de relacionarse frente y opuesta a los procesos abrumadores de la globalización, el tema ha cobrado fuerza en algunos círculos religiosos como signo de renovación.
¿A qué factores se atribuyen esta resistencia o, por lo menos el desconocimiento de las implicancias del proceso hacia la interculturalidad?
El ITINERARIO PARA UNA PERSPECTIVA INTERCULTURAL EN EL DOCUMENTO DE APARECIDA
El mismo Documento Conclusivo de Aparecida en el capítulo seis con este título, “el itinerario formativo de los discípulos misioneros,” se dedica a formular algunos principios sugerentes que se prestan a una mayor apertura a la interculturalidad.


LAS BASES FILOSÓFICAS DEL GIRO A LA INTERCULTURALIDAD
Dicho todo esto en torno a los principios mencionados en Aparecida, ¿qué modelo de formación podemos plantear para favorecer una perspectiva de la interculturalidad que permita superar los límites de la práctica pastoral misionera anterior y las limitaciones y las aperturas de Aparecida? La propuesta que esbozamos aquí depende de algunas definiciones, observaciones, mediaciones o aclaraciones del connotado Raúl Fornet-Betancourt que considera la interculturalidad como la otra cara de la globalización.
Entre los que observan de cerca estos cambios Diego Irarrazával ha re-examinado los procesos de mestizaje que caracterizan la emergencia de nuevos modos de definir la humanidad y las relaciones interpersonales, intergeneracionales e interculturales.

LA MÍSTICA DE LA MISIÓN EN CLAVE INTERCULTURAL

Nuestros sistemas y proyectos educativos nutridos en el espíritu de la Ilustración de la modernidad y favorecidos en la época republicana aquí en América Latina no responden a las cuestiones planteadas por los procesos de la interculturalidad.

Para lograr esta soñada interculturalidad desde la tradición cristiana vale la pena volver a las fuentes de la rica tradición contemplativa mística donde se busca de la particularidad lo universal y la unidad de toda la humanidad. Los y las místicas han sido personas que rompieron los límites del provincialismo para sentirse uno con toda la humanidad y el universo.

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